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Tendencias en diseño pero, ¿Cómo sé si aplican en mi marca?

“Como profesionales en el área de comunicación y mercadeo parte de nuestra labor es estar actualizados en tendencias de diseño.”

Seguro que han escuchado esta frase más de una vez en alguno que otro curso de publicidad. Por cierta que sea,con el pasar de los años nos damos cuenta de que “definir” una tendencia de diseño es un poco ambiguo.

Shutterstock® trata de hacerlo todos los años en el mes de enero. Lanzan un moodboard que incluye los colores que estarán en tendencia, los tipos de tomas y recursos vectoriales que se prevee van a usarse más durante el año. Ciertamente, este tipo de publicaciones llevan un estudio previo (al menos eso espero); sin embargo, las tendencias de diseño deben considerarse como estrellas a la distancia:

“La luz que nos llega de las estrellas fue emitida hace mucho tiempo, y cuando vemos esa luz desde la tierra, estamos viendo el pasado, no el presente”. (Plait, 2013)





Esto quiere decir que cuando podemos identificar una tendencia lo más probable es que esta ya no esté vigente, y lo que es más importante: muchas personas la utilizaron ya. Si buscan “branding” en algún motor de búsqueda y agrupan referencias de acuerdo a su año de creación se visualizan patrones de manera muy frecuente. Por ejemplo, el uso del color rosado en proyectos de branding durante los años 2019-2020:

Otro ejemplo, es el uso de la tendencia brutalista durante los últimos años:


Como diseñadores y comunicadores en general, nos corresponde estar al día con las tendencias de diseño. Elaborar proyectos basados en estas tendencias también nos dan relevancia y mantiene nuestra carpeta actualizada. No obstante, si cada vez que la tendencia cambia nuestro estilo y el de nuestros clientes cambia con ella, terminamos siendo una veleta que apunta siempre en la dirección que sopla el viento (y lo que es peor: luciendo como todas las demás marcas y perdiendo nuestra personalidad).


La clave está no en imitar estilos gráficos que están de moda, si no, ver más allá del estilo, discernir y tomar los elementos que aportan a nuestra marca, proyectos y clientes e incorporarlos en la medida que nuestro proyecto y sus necesidades lo permitan y requieran. Los remito a las palabras de Austin Kleon:

“Don't just steal the style, steal the thinking behind the style. You don't want to look like your heroes, you want to see like your heroes.” (Kleon, 2012)

Es super cliché y además poco realista decir que tenemos que imponer tendencia con cada diseño que hagamos. Pero en la búsqueda de ser mejores diseñadores estamos llamados no solo a saber de tendencias, también debemos crear tendencia. Después de todo, las tendencias inician en algún sitio con un visionario que las impone en primer lugar.

Al final del día esto es lo que buscan todas las marcas: ser los primeros, diferentes, tener contenido que nadie más tenga, ser líderes del segmento, etc. Como diseñadores que saben cuales tendencias están hoy y cuales tendencias estarán mañana, debemos ayudar a nuestras marcas a permanecer vigentes en el tiempo. Integrando parte de los estilos que están de moda para ayudarnos a estar vigentes frente a los nuevos demográficos, o ser capaces de pasar de un estilo cuando este no nos favorece. 

Durante los años de trabajo nunca terminamos de aprender y desarrollar ese “sexto sentido”. Probablemente esta es la herramienta más valiosa que tenemos en cada proyecto: saber cuando una tendencia nos aporta, cuando nos resta, y cuando solo una parte de ella es útil para nuestro proyecto.